BRONCEADO RESPONSABLE CON RAYOS UVA

Por todos los medios evite quemarse. Parece obvio, pero es frecuente olvidarlo, su piel podría tardar mucho tiempo en recuperarse.

No intente estar bronceado todo el año con el continuo uso de un equipo de bronceado. No exceda la dosis total anual de luz ultravioleta (35 kj/m2). Según tipo de solarium domestico, entre 1200 y 1.700 minutos/año

Restricciones para la utilizacion de SOLARIUMS

  • No usar el solarium si se presentan síntomas de enfermedad o se está tomando alguna medicación que incrementa la sensibilidad de la piel.
  • No usar por niños
  • No usar por personas de piel muy sensible (Tipo I piel muy clara) que expuestas al sol se queman sin broncearse
  • No usar por personas que sufren quemaduras o que tienen, han tenido o están predispuestas al cáncer de piel.
  • Ponga un cuidado especial caso de que esté embarazada (puede cambiar la fotosensibilidad de la piel debido a las hormonas)
  • Ponga un cuidado especial caso de que esté sometido a medicación (puede tomar substancias que alteren su sensibilidad al U.V)

Para tomar sesiones de UV

  • Determinar el tipo de piel y tomar buena nota del programa de tiempos de bronceado recomendado para ese tipo de piel.
  • Usar siempre gafas protectoras UV. La radiación UV es dañina para los ojos. No sirven las gafas de sol de diario.
  • Quitarse las cremas, pintura de labios y cosméticos (pueden dejar manchas en la piel). No usar cremas bronceadoras
  • No sobrepasar los tiempos recomendados para cada sesión. Al igual que al tomar el sol de forma natural, no excederse los primeros días y aumentar el tiempo de exposición gradualmente.
  • No repetir sesiones el mismo día ni tomar el sol tras una sesión de UV

Durante el bronceado

  • No quitarse las gafas UV.
  • Si sube mucho la temperatura con la radiación, parar.
  • Si la piel se pone inesperadamente roja, durante el bronceado, debido a una vasodilatación, dejar enfriar el cuerpo, reducir los tiempos de exposición y evitar sudar.
  • Pueden presentarse reacciones de hipersensibilidad por el uso de ciertas medicinas, alimentos o tipos de bebidas en combinación con los UV-A. En caso de aparición de manchas de pigmentación consultar a un médico.
  • Pueden presentarse picores a nivel de la piel. Ello indica que ésta no está aún habituada a los U.V Es el aumento de la circulación sanguínea lo que produce estos picores. Se aconseja en estos casos comenzar con sesiones más cortas.
  • Si se presentan síntomas físicos que no se explican inmediatamente: interrumpir el bronceado y consultar al médico.

Despues del bronceado

  • Del mismo modo que después del bronceado al Sol, se recomienda tratar la piel con una crema hidratante grasa.
  • Si después del bronceado la piel se pone roja y tirante hay que retrasar la siguiente exposición hasta que desaparezca el síntoma, reducir los tiempos de exposición y, en caso de duda consultar al médico.
  • Comunique a su médico si tiene problemas cutáneos, por ejemplo, si se quema rápidamente, aparecen erupciones cutáneas u otros efectos anómalos. En esos casos debemos dejarnos aconsejar por un dermatólogo.
  • Después de un programa de bronceado de, digamos 10-12 sesiones, es aconsejable esperar y darle un descanso a la piel. En particular, la gente que tiene una piel muy pálida, debe darse cuenta que la estructura de sus células, simplemente no está programada para estar siempre morena.
  • Al broncearse al Sol, la gente debe recordar que el bronceado previo realizado con radiación UV-A, más o menos pura, puede que no ofrezca suficiente protección. Los rayos solares contienen tanta radiación UV-B que, para evitar quemaduras, se recomienda el uso de alguna crema solar protectora.